LA VECINA
Mi gallo, ese flaco y
ágil animal que buscaba siempre que se me escapaba entre los techos
de mis vecinos rascando los eternits, correteando palomas, espantando gatos.
Y es que mi gallo a pesar de todo tenia ese afan de
perseguir a Don Lucho, rascarle el piso por un costado, como un baile, a lo que
el Don lo levantaba y suavemente, se dejaba acariciar, cerrando sus pequeños y
redondos ojos, lo que a mi me parecio un cariño especial que jamas vi, de parte
de un gallo, especialmente ese, que cada vez que me topaba con el
tenia que correr a la puerta de la casa. Pues se encrespaba mirandome los
zapatos y cada vez que de un ademan de patearlo se levantaba por los aires a
atacarme con sus duras espuelas directo a mis piernas.
Yo no se pero con el tiempo se me volvio una divertida
costumbre al llegar a la casa y toparme con el, creo que el gallo empezaba a
disfrutarlo. Claro a veces lo levantaba, se dejaba, no se, pero jamas me hizo
ese rasqueteo, solo a Don Lucho, era el que siempre lo consentia, lo limpiaba,
lo queria.
No paso mucho tiempo mi vecino me regalo una perrita, con
ojos tiernos algo alargados, le pusimos shakira, por la cantante, digamos que
sus ojos tenian algo de coquetos.
Recuerdo que siempre le gustaba tirarle de la cola al gallo,
con tal entusiasmo y con el tiempo se volvio toda una experta, brincando con
sus patas cortas por encima y costado del gallo, esquivando de cerca los
picotazos que lanzaba el gallo, saltos, erizadas y aletazos que no se muy bien
como lograba evadir, a veces me parecia que era como una nube color caramelo,
un ente etereo que cruzaba por mi gallo que una vez que atrapaba la
cola, le jalaba al desconcertado gallo que mientras era arrastrado de
la cola, este dejaba una marca en la tierra humeda, lineas de las uñas de
sus duras patas.
Recuerdo aquella vez que mientras reiamos con mi pequeño
hermano, este gallo en un planeo insospechado y algo sorprendidos vimos como
atravezo el patio del vecino dirigiendose a la casa de la vecina. Una niña que
apenas veia pasar con su madre al mercado, hiba a la iglesia como adherida a
sus padres y no habia mas conversación que la del caminar por el pasillo para
salir rumbo a la puerta de la congregación donde sus padres atentos veian
quienes “revoloteaban” por su hija. La verdad no tenia ningun apuro entre los
correteos con los del barrio en las tan breves “pichangas” en las que nos
enfrascabamos hasta muy altas horas de la noche.
Es que el dia se vuelve tan breve en ocasiones.
Bueno...
Asi fue que mi madre me dijo: “Anda y ve! (asi hablaba ella)
pidele el gallo antes que haga algo en su casa”, bueno es que tambien criaba
gallinas como varias personas en el barrio, algo regular en ese
tiempo y por el gusto de aliviar ciertas necesidades que acusaban los ya
conocidos “paquetasos” del gobierno de entonces.
Asi fue que caminando, dudando, “la verdad no se que de
interesante tenga la chata” me preguntaba, pues según Pepe y Chicho que se
apretujaban en la puerta de la iglesia cada vez que pasaban.
En fin...
Toco la puerta de metal con vidrio en donde me atiende su
padre, “hijo vienes por tu gallo?, pasa! esta adentro, no se deja chapar, casi
me mata del susto a los cuyes que ”, algo timido vi por primera vez el interior
de su casa, un tanto oscura aunque la tenue luz que se filtraba atravez de las
telas y la estera que cubrian el pasillo lograban iluminar pero aun asi era
algo fria su casa. Cuando me topo con “la Vecina”, una niña algo delgada de
ojos vivaces y rostro cuadrado, sus cabellos largos resaltaban su inocente pero
algo escualida silueta, me lleno de preguntas, como “como te llamas?,
donde estudias?, cuantos años tienes?, te gusta… esto?, te gusta …aquello?”
sumiendome en una tibia calentura de orejas, agache la cabeza buscando a mi
gallo que por que motivo se vino corriendo a rasquetearme los pies como a mi
tio. Apenas lo note, en ello lo tome y abrazado a mi gallo mientras la “Vecina”
me miraba desde la puerta del su patio, me hiba siguiendo con la mirada, con
sus aguzados ojos, como mi madre ve a mi hermanito.
Asi que respire ondo y me diriji hacia la puerta pasando por
su costado, en lo que escucho me dice algo que no puedo entender, buscaba con
la mirada a su papa decirle que ya me hiba por educacion, puesto que su madre
habia salido, salio al de una habitacion y me acompaño hasta la
puerta.
A pesar que caminaba rumbo a mi casa no escuche
cerrarse su puerta, pero una mirada traviesa me hacia poner la piel
chinita, solo cuando estaba a pasos de mi casa decido
voltear y escucho el sonido metalico y seco que produjo su puerta al
cerrarse. Me agacho a ver a mi gallo. Y me imagino diciéndole “ojala te vuelvas
a escapar para su casa”.FUENTE:http://ecosdelatardecer.blogspot.pe/

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